ROSITA QUIROGA

rositaquirogaCompositora argentina que cultivó una modalidad arrabalera del bajo porteño y creó de uno de los estilos clásicos femeninos de la interpretación del tango.
Nació un 16 de enero de 1896, en La Boca, en una casa que, aunque de madera y chapa, era más amplia que la mayoría de las adyacentes, ya que Don Manuel Rodríguez, su padre, era dueño de una tropa de carros y ganaba un poco más que sus vecinos.
Fue la primera cantora, heredera directa de los primitivos payadores. El suyo fue un caso único en la historia de la mujer en el tango. Ninguna se expresó como ella; cantaba con la misma cadencia y el mismo dejo con el que hablaba; fue el prototipo femenino, irrepetible, del arrabal porteño.
Interpretaba naturalmente, como le salía, y pulsaba la guitarra por tonos, tal como le enseñara la inspiración magistral de Juan de Dios Filiberto , su vecino del barrio.
En 1976 se hizo una película documental, “El canto cuenta su historia”, dirigida por Fernando Ayala, “El Chúcaro”, una película extraordinaria que no debe faltar en la casa de ningún argentino, en la cual hay una entrevista de 10 minutos en la que el reportero le pregunta: “¿Y cuántos años tiene ahora?” Rosita, que acababa de cumplir 80, dijo: “¡Pero ushsté me está sobrando! ¡Yo soy más vieja que La Biblia!” Y allí nomas tomó una guitarra y cantó unos versos que ella hizo famosos: “Dónde está mi barrio/ Mi cuna querida/ Dónde mi querida/ refugio de ayer/ arrasó el asfalto/ de una manotada/ La vieja barriada/ que me vio nacer.” Esa fue su única actuación ante las cámaras, a los ochenta años. Rosita había nacido muy temprano.
Cuando se filmó la primera película argentina con sonido, “Tango”, con la actuación de las emergentes estrellas Maizani, Lamarque, Simone y Merello, Rosita se retiraba en ese mismo año. Sin embargo aquellos que tuvieron la fortuna de escucharla, aunque fuera en discos, no podrán olvidar su voz de terciopelo.
Su vida artística no fue larga (se retiró a los 35 años), aunque empezó temprano. A los 11 años ya cantaba profesionalmente “para traer un mango extra a la casa”, según decía.
En 1970 viajó a Osaka, Japón, por una invitación de los componentes de una peña tanguera que lleva su nombre. Rosita Quiroga es la más genuina representante del tango arrabalero, hoy una leyenda de la más rancia estirpe porteña.

OÍME NEGRO

Tango
Letra: Rosita Quiroga
Música: Rosita Quiroga

Perdóname si un día, yo tuve el desatino
de huir del buen camino, burlándome de ti.
Te juro, por mi madre, que fue en un mal momento,
del cual hoy me arrepiento, porque mucho sufrí.
Estoy desengañada del mundo y su ironía.
Las gentes, con falsía, me hablaron de amistad,
y en medio de esa pena, tu imagen de hombre bueno,
llevole al alma mía, su rayo de bondad.

Grande fue mi culpa, negro mío.
Tarde comprendí tu inmenso amor.
Nadie de tu modo me ha querido.
Y yo a muchos he servido
pues, quizás, de distracción.
Dime se me adoras todavía.
Dudo que me quieras perdonar.
Dame la ocasión de que te pruebe
que me encuentro arrepentida
de mi burla y mi maldad.

Fui mala, lo comprendo. Las joyas y vestidos
que nunca había tenido, llenaron mi ambición:
Perdona mi torpeza y escucha a la que implora.
¡También las pecadoras merecen un perdón!
seré como una esclava, sujeta a tu mandato.
Tendrás a cada rato mis besos de querer.
Y unidos para siempre, viviendo en la ternura,
yo haré que se te olviden mis faltas de mujer.

Sólo tu cariño fue sincero.
Siento desgarrarme el corazón.
Mira que te quiero tanto, tanto,
que yo espero, envuelta en llanto,
tu palabra de perdón.
Buena, me verás, te lo prometo;
tierna, dulce y tierna en mi pasión.
Nunca tú tendrás que maldecirme,
¡porque bien sabré tenerte
gran respeto como a Dios!

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